La focaccia es típica de la región de Liguria, donde hace más de 1000 años (época de la tercera cruzada, 1189), la población ofrecía este alimento a los guerreros, antes de que zarpasen hacia la Tierra Santa. Esta población, hacia el año 1500 y el 1600, se refugiaba en el interior huyendo de los piratas, llevando consigo harina de trigo, aceite y sal (ingredientes base para su elaboración, además del agua, que encontraban en los manantiales de las montañas).
La sutil masa se enriquecía con el queso obtenido del intercambio de mercancías con los pastores locales y se ponía con cuidado en una losa de pizarra (las canteras de Lavagna no están lejos) sobre brasas ardientes.
A finales del Ochocientos, abren los primeros mesones y a principios del Novecientos se desarrolla comercialmente esta delicia de ‘focaccia al formaggio’. Hoy la podemos encontrar con otros ingredientes que no sea el queso. Pasta y Pizza Grossi la tiene incorporada en su lista de pizze, aunque no sea tal.