Il farro

El farro, triticum dicoccum, es un cereal, grimínea, relacionado con la espelta, escanda y trigo.

En los yacimientos arqueológicos de Ohalo se hallan restos de farro. En el Neolítico, 8000 a.c., ya se conoce en toda Mesopotamia; después se extiende a Europa y al subcontinente Indio. En Oriente empieza su declive durante la tardía Edad de Bronce (3000 a.c.). En el antiguo Egipto lo utilizaron mucho para hacer pan y cerveza aunque en los países vecinos empezaran ya a preferir el trigo.

Se menciona en la Biblia (Libro de Ezequiel). En latín se le conoce inicialmente con el nombre de “ador” y posteriormente “far” (farris), término del que deriva la palabra harina.

Los latinos  preparaban  el pan y una especie de polenta (puls). Entre los romanos el pan de farris era consumido por los recién casados en un rito (confarreatio o nuptiae farreatae).

La chidra griega se hacia con las espigas tostadas, el tragum se hacía con leche y en Egipto se hacía athera, una especie de jarabe.

Hay diferentes tipos de farro según su grano: pequeño o moncocco y medio o dicocco.

El farro tiene gluten, mucha fibra, proteínas, vitamina del grupo B, sales minerales (fósforo, potasio, magnesio) y antioxidantes.

Su color es como el ámbar y su olor y sabor más fuerte que el del trigo. Se usa molido, en harina, y en grano junto con legumbres, hortalizas secas en menestra o con otros cereales, en risottos