La Befana

En los primeros años de la era cristiana el 6 de enero era el día dedicado al bautismo de Jesús (la Epifania). Cuando Navidad fue fijada el 25 de diciembre, en occidente la conmemoración de la Epifania  pierde importancia y se convierte en la fiesta destinada a celebrar la adoración de los Reyes Magos. Mas tarde, en Italia, la Epifania, se convierte en el día en el que la Befana (de “Pifania” aféresis de Epifania) llena a los niños de regalos. Los calcetines colgados de la chimenea por donde baja, de ahí que a veces este manchada de hollín. Por una extraña mezcla entre lo sagrada y diabólico, la Befana asume los rasgos característicos de las brujas; una vieja que vuela por los cielos a caballo de una escoba. En algunas leyendas populares la Befana toma los valores negativos, castiga a los niños malos llevándolos carbón.  Pero como sea, estas tradiciones nos llegan de las antiguas culturas paganas campesinas, siempre a principios del año, mando se intercambiaban los regalos. En la época romana esta costumbre se llevaba a cabo durante las fiestas a la diosa strenia que auguraban salud y suerte para el año nuevo