ASSAI CIOCCOLATO MODICA

Entre todas las ciudades de Sicilia, hay una amada por diversos pueblos: Modica. La encontraron tan bella que, como se hace con una espléndida dama, la llenaron de regalos. Entre éstos, los habitantes apreciaron sobre todo el chocolate, regalo de los españoles.

La ciudad, desgraciadamente, no ha sido sólo amada, muchos eran envidiosos, algunos la quisieron explotar sus méritos y belleza.

Un día pasó por Módica El Caballero sin Memoria, así llamado porque robaba los recuerdos y, acumulándolos, se convertía siempre más potente. Encontró la ciudad tan prometedora que decidió enriquecerse con su buen chocolate.

De los ángulos más tétricos del mundo reunió un ejército de mercedarios a su servicio, dispuestos a cederle la memoria por sólo dos doblones de lata.

El Caballero sin Memoria se volvió muy fuerte y condujo el ejército de mercenarios hacia la ciudad. Sin darse cuenta de nada, de hoy a mañana, la gente empezó a olvidarse de muchas cosas: la primera de todo, la receta española del chocolate de Módica. El Caballero sin Memoria robó todas las barras de chocolate y dijo, para hacerse el interesante, que la receta procedía de la bebida oscura, espumosa y sin azúcar de los aztecas.

Entonces nadie se recordaba, todos se convencieron de que aquella era la verdadera riqueza de la ciudad y empezaron a repetirse cual bella era la historia.

Sin embargo, algo en los planes del Caballero falló: La voz de la extraña amnesia llegó a España. Agrumi, el paladino siciliano, en aquellos días se encontraba en España y, sospechando que algo raro pasaba, partió hacia su bella ciudad. Cuando llegó, se escondió entre la gente para observar qué era lo que pasaba. Agrumi entendió enseguida y antes de que el enemigo le robase la memoria, cogió sus mágicas cañas de azúcar y transformó cada bebida líquida y espumosa en barras de chocolate. Los habitantes, primero sintieron el olor, después lo probaron y, al instante, afloraron los recuerdos. “El regalo de los españoles” gritaron. Todos juntos se enfrentaron a los enemigos, los tiraron por las canteras de piedra y de ellos no se supo nunca más.

Agrumi se convirtió en el héroe más querido del condado.