Il caffé italiano

El Cafeto (árbol del café) se originó en la zona de Etiopia y el Cabo de Hornos; sin embargo, fue en el Yemen donde se inició su cultivo. Desde allí, en el siglo XVII, se expande a la India y con las colonias alemanes, franceses, italianos y holandeses introducen esta baya en Sri Lanka, Centro América y Brasil. En occidente el café se extiende a través de Venecia, donde fue abierta la primera tienda de café en 1640. En 1901 el ingeniero milanés Bezzera inventa la máquina con agua a presión y filtro (de ahí el término spresso).

Una tacita de café contiene unos 90 o 150 mg de cafeína, la acción excitante que produce se mantiene de una a dos horas después de haberlo ingerido, y provoca el despertar de las facultades mentales, aleja el sueño y el cansancio, también mental, y potencia la capacidad de la memoria. Su acción beneficiosa llega hasta el corazón, ya que potencia el tono cardiaco, también al pulmón porque facilita la dilatación de los bronquios y la ventilación pulmonar. Además facilita la digestión porque estimula los nervios vasomotores, de aquí la costumbre de tomarlo después de las comidas. Se trata, por tanto, de una bebida que tomada con moderación, estimula positivamente nuestro organismo.