Las monjas de los conventos del sur de Italia, ponían los pétalos de rosas a macerar en alcohol para obtener una bebida, con intenso pero delicado aroma, para ofrecer, en las visitas, a las personalidades.

Sus orígenes resalen al final del seiscientos, gracias a la disponibilidad , en el mercado, del azúcar refinado.

Su grado de alcohol es moderado lo que le permite estar presente en fiestas familiares (bautizos, bodas, comuniones…) A los novios se les ofrece como augurio de felicidad.

Hoy hay muchos tipos de rosolios porque se utilizan también hierbas aromáticas (salvia, laurel, albahaca, malva, hinojo…) y frutos (limón, naranja, melocotón…).

Está muy difundido en el sur de Italia (principalmente en Sicilia) y en Piemonte, hecho con bergamotti (pera de bey)calabreses ,es patrimonio de la Unesco.

Este licor lo podemos encontrar en la película de Bertolucci “Novecento”, en “Las aventuras de Pinocho” de Collodi, en Walt Disney…

El rosolio de fruta se sirve frío, acompañando algún dulce, sorbetes o helados

El rosolio de hierbas aromáticas se toma a temperatura ambiente, fresco o con hielo. También calientes para que liberen sus aceites esenciales.

El rosolio es un buen digestivo.